El 15 de Julio de 2006 transportamos cinco kois desde Córdoba a Madrid intentando comprobar el posible efecto de la zeolita KLINOLITH sobre la absorción de amoníaco producido por las branquias de los peces.
Los peces se habían mantenido sin comer en los últimos 5 días por lo tanto se esperaba que no hubiera excrementos en el agua de la bolsa.
El transporte se hizo en dos bolsas, en una de ellas iba un momotaro de 28cm y dos Ooishi de aproximadamente 24cm, en esta bolsa y dentro del agua se puso una bolsita con unos 100g de zeolita de 5-7 mm de granulometría. Esta zeolita había sido regenerada poniéndola durante 12 horas en agua saturada de sal.
En la otra bolsa se tranportó el grupo de control que estaba formado por dos Ooishi de unos 25 cm. La temperatura del agua era de 26ºC y, a pesar de que todo el trayecto vino el aire acondicionado puesto, no hubo una reducción notable de la temperatura en las cuatro horas de viaje.
Al llegar a Madrid comprobé que el agua de las dos bolsas parecía en buenas condiciones, no estaba notablemente turbia ni presentaba aspecto ni olores destacables.
Pero al analizar la concentración de amoníaco si había diferencias notables. Según se observa en las fotos, a pesar de que en la bolsa que llevaba zeolita el número y peso de los peces era mayor la concentración de amoníaco era mucho menor.
Esta experiencia no es en absoluto definitiva pero abre un camino de investigación para determinar si es conveniente el uso de zeolita como sustancia importante durante el transporte de peces. Frecuentemente nos preocupamos en exceso de la oxigenación y de los posibles excrementos pero olvidamos que tan importante como lo anterior es el aumento de la toxicidad del agua por el amoníaco producido por las branquias.
La bolsa primera con mas carga de peces tiene menos NH4+. En la primera hay entre 0 y 0,5 ppm y en la que no traía zeolita entre 2 y 3 ppm de amoníaco. La diferencia es importante, la probeta de la izquierda era la que llevaba la bolsa de zeolita que se ve al fondo.