Estructuras vegetales | Imprimir |

                                                     


Formaciones vegetales

Las plantas acuáticas son usadas por un lado por su papel biológico en el estanque. Así, depuran el agua y son imprescindibles como hogar y refugio para una innumerable cantidad de animalitos acuáticos. Pero por otro lado cumplen una función muy distinta, la función estética.

Sea en la plantación de un jardín o de un estanque, si queremos un conjunto bonito, deberemos pensar en líneas y formas, repetición y contraste. Para estanques rigen las mismas reglas que para el resto de los componentes del jardín. Pero por desgracia debemos constatar que en muchas ocasiones el desorden es lo que predomina en los estanques, sobre todo cuando estos ya tienen algunos años. En parte esto se debe al modo de crecimiento de un gran número de plantas acuáticas, muchas de éstas no permanecen allí donde nosotros las plantamos, sino que crecen a direcciones y lugares imprevistos. Por otra parte, el difícil acceso a ellas nos dificulta su mantenimiento. Mantener plantas terrestres es bastante más sencillo, simplemente metemos la tijera o la pala y asunto arreglado, pero con las plantas acuáticas es otra historia. A menudo nos tocará ponernos el bañador o el traje de pescador para poder llegar a ellas. Pero en la mayoría de los casos el caos distributivo de las plantas acuáticas es debido al total desconocimiento de las mismas.

La belleza de las plantas es valorada según su coloración y su forma. Pero exceptuando las plantas acuáticas que ofrecen una bella floración, no debemos hacernos demasiadas ilusiones con respecto a las posibilidades del color. La mayoría de estas plantas acuáticas simplemente presentan colores verdes, unas veces más oscuros, otras más claros, de ahí que muchas veces, los estanques ofrezcan un aspecto monótono, sobre todo en verano. El color marrón púrpura, es prácticamente inexistente entre las plantas acuáticas, si exceptuamos alguna variedad de Alocasia y las manchas en las hojas de algunas variedades de Nenúfar. Incluso el color azul verdoso es muy escaso, aunque lo podemos encontrar por ejemplo en la Talía (Thalia Dealbata) o en la Cola de Zorro (Myriophyllum Aquaticum). Por suerte si existen una gran variedad de plantas con colores amarillos y salpicadas o ralladas con colores crema, son las llamadas “variegadas”. La ventaja de estas plantas variegadas es que dan una sensación de luminosidad, calidez, color y alegría al estanque. Las escasas plantas cuyo color de hoja es completamente amarillo, las “aurata”, o sea doradas, al contrario de lo que podríamos pensar, no suelen ser demasiado resultonas, puesto que tienen normalmente una limitada capacidad de crecimiento, y esto condiciona enormemente su uso. Unos ejemplos de este tipo de plantas son por ejemplo la variedad dorada de Filipéndula (Filipéndula Ulmaria) y la Hierba de la Moneda (Lysimachia Nummularia). Esta última si crece bastante bien, pero aún así no con la misma vigorosidad y fuerza que su hermana silvestre. Entre todas las plantas variegadas, la reina, sin lugar a dudas es la Hotunia (Houttuynia Cordata “Chamaéleon”), esta planta mantiene durante toda la temporada sus colores verde caqui, rosa y un variegado de color beige. Pero estos colores que en principio resultan muy atractivos, no resultan sencillos integrarlos en nuestro estanque y fácilmente quedarán fuera de lugar.

Debido a la escasa gama de colores que ofrece la vegetación acuática, los proyectistas de estanques suelen utilizar cerca de estos, plantas con hojas de bellos colores. Así, situando, por ejemplo, estratégicamente un precioso Arce Japonés (Acer Palmatum) de color rojo o una preciosa Catalpa amarilla podemos conseguir unos efectos increíbles. Puesto que no existen demasiadas posibilidades respecto al color, deberemos sacar el máximo partido posible a las formas e incluso texturas de las plantas. En el estanque al igual que en la arquitectura paisajística, todo gira alrededor del contraste, la armonía y la repetición. Solo debemos ser conscientes, que el efecto que producen las plantas rodeadas de agua es mucho más explícito. Un campo de césped se puede realizar de modo que quede completamente horizontal, pero una superficie de agua carente de oleaje, lo será aun más. Sobre un parterre se puede crear juegos de sombras, pero cuando tratamos de agua los efectos se multiplican. El efecto espejo que produce el agua, puede exagerar formas o redoblarlas para después difuminarlas. Los tintes y tonos están cambiando continuamente, las siluetas son deformadas por las pequeñas ondulaciones del agua. Por todo ello la esencia de las cosas se hacen mucho más patentes en presencia del agua.

Jugando con la morfología

Muchas personas que poseen un estanque formal no quieren introducir plantas en el, porque piensan, que con ellas, el rígido diseño del estanque se arruinaría. En ello realmente existe una gran verdad, pero se trata solamente de una verdad relativa. Si no se hace una planificación cuidadosa tras un periodo corto de tiempo, tendremos un montón de plantas creciendo de forma desordenada por todo el estanque, destruyendo el precioso efecto espejo y dando una sensación de caos. Pero es precisamente en la plantación en lo cual se puede reconocer un maestro en estas lides. Si se colocan las plantas correctas en el lugar apropiado, el estanque formal aumentará en belleza. El conocimiento y buen uso de las plantas dará un mayor empaque a cualquier estanque embelleciéndolo hasta extremos inimaginables. Las plantas acuáticas dan vida al estanque y añaden formas que armonizan con el concepto de estanque, pero también se pueden crear contrastes. Cuando hablamos de las formas de las plantas nos estamos refiriendo, al efecto que producen a cierta distancia. Las plantas que crecen en vertical tal como las Espadaña nos proporcionan elementos verticales, estas producen un enorme contraste con el agua horizontal al estar completamente perpendicular a ella. Además de la Espadaña podemos citar una innumerable variedad de plantas que crecen de este modo como por ejemplo las diversas clases Eneas, Cañas, Cola de Caballo, Herbáceas acuáticas, etc. Por el contrario los Nenúfares y otras plantas de crecimiento plano refuerzan la sensación de horizontalidad del agua. Las plantas con estructuras horizontales son fáciles de encontrar, podemos nombrar además de los Nenúfares, la Espiga de Agua, Tréboles Acuáticos, etc. Las formas en forma de rodajas planas de las hojas flotantes de los Nenúfares pueden ayudar a reforzar una sensación de repetición en estanques redondos u ovalados. Al contrario, esas mismas hojas producirán un enorme contraste dentro de un estanque de líneas geométricas, las Pitas d Agua (Stratiotes Aloides) producen un efecto parecido o incluso aún más reforzado. Bastante más limitadas están las plantas palustres, puesto que no ofrecen estos aspectos planos o perpendiculares, sino que más bien tienen estructuras inclinadas en todas direcciones. Pero vale la pena buscar exactamente aquello que deseamos para crear el efecto que anhelamos, y a la vez integrar mayor variedad de formas en el paisaje del estanque. Ejemplos de plantas que crecen en diagonal u ofrecen este aspecto son Pontederias, Saetas de Agua, Pitas de Agua, etc. Estas plantas es mejor colocarlas en solitario, puesto que por su morfología llaman la atención por si mismas. Teniendo un conocimiento mínimo sobre algunas plantas tendremos recorrido ya un gran camino a la hora de elegir y decorar nuestro estanque.

Plantas palustres de finas hojas

Cuando observamos un estanque (natural), nos llamará pronto la atención que las plantas predominantes son las de hojas estrechas. Esto es debido al enorme éxito de la familia de las herbáceas. Con su alegre crecimiento van conformando la arquitectura del estanque.

Paraguas :Los Papiros, Cyperus Papyrus, son seguramente unas de las más conocidas y hermosas plantas acuáticas. Su primo el Paraguas, Cyperus Longus, es menos llamativo, pero esta planta tiene la ventaja de ser resistente a los inviernos, a pesar de todo con esta planta se puede crear bonitos efectos, ya que posee un color verde intenso. Esta planta alcanza una altura de 1,20 m y su profundidad de plantación debe ser como máximo de 30 cm. Crece formando numerosos troncos muy pegados unos a otros y con una estructura un poco confusa., por lo tanto no podemos tratarlo realmente como una forma recta. Pero resultan muy útiles como fondo a un grupo de plantas de flores, creando así bellos contrastes.

Juncos: Los Juncos tienen diferentes aplicaciones, los más altos son los silvestres (Scirpus Lacustris), que llegan a tener hasta 3 metros de altura. Este tipo de Junco, es recomendable usarlo solo en estanques naturales de gran tamaño, además se aconseja colocarlos protegidos de los vientos, puesto que los troncos pueden partirse con rachas de viento fuertes. Por lo demás soportan muy bien los lugares sombreados, lo que no quiere decir que no les guste el sol. Tranquilamente podemos decir, que se consiguen resultados espectaculares con los juncos erigiéndose majestuosamente sobre el agua. La desventaja de los Juncos son sus poderosas raíces, que son capaces de atravesar muchos de los materiales con los cuales se construyen los estanques como por ejemplo el hormigón o las lonas de estanque. Por ello para evitarnos fisuras y roturas en el estanque es aconsejable usar materiales más resistentes tal como el poliéster reforzado con fibra de vidrio. Pero otra solución sería plantar los Juncos en cestas, de modo que cuando las raíces sobresalgan de ellas las podamos recortar, manteniéndolas de este modo a raya. Esta operación normalmente habrá que realizarla cada dos años.

Si queremos jugar con líneas, podemos usar la variedad, cultivada de forma variegada (Scirpus Lacustris ssp. Taberaemontani “Albescens”). Esta variedad tiene longitudinalmente rayas blancas como la nieve a lo largo de todo el tronco. Debido a esto, estas plantas tienen un aspecto más luminoso, sin ser este aspecto demasiado exagerado. El crecimiento de esta variedad es menos intenso que en el caso del Junco Común, pero aún así llega alcanzar los dos metros de altura. La otra variedad cultivada es el Junco Cebra (Scirpus Lacustris ssp. Taberaemontani “Zebrinus”), esta variedad es sin duda la que más llama la atención, su tronco está rallado transversalmente, también es la variedad que menos crece, solo hasta 1,5 m. Su tronco, a rayas verdes y blancas, es más fino que el de sus primos mayores, dando un aspecto como de púas de Puerco Espín. El que quiera dar un aspecto más luminoso al verde de su estanque no debe dudar en usar estas variedades variegadas de Juncos. Pero se debe tener en cuenta que estos Juncos perderán sus dibujos blancos si están colocados en la sombra. El Scirpus Lacustris ssp. Taberaemontani “Albescens” necesita una profundidad de plantación máximo de 45 cm, mientras que el Scirpus Lacustris ssp. Taberaemontani “Zebrinus” puede estar como máximo a 30 cm. También es importante transplantar los Juncos cada tres años, sobre todo para el “Zebrinus”, de lo contrario perderá sus rayas blancas.

Glicerias: La Glyceria Maxima silvestre es una planta de un crecimiento más rápido que las cultivadas, y normalmente se utilizan, también, solamente en estanques de gran tamaño (más de 25 m2).La profundidad de plantación es de -10 a -50 cm. Más aconsejable para todo tipo de estanques es la Glyceria Maxima “Variegata”, esta variedad tiene un crecimiento menos vigoroso, siendo apta también para pequeños estanques. Tiene rayas que van desde el blanco puro hasta el amarillo crema, y si exceptuamos casos rarísimos, no sobrepasa los 70-90 cm. En este caso la profundidad de plantación es de 5 a 40 cm.

Eneas: La Enea Común (Typha Latifolia), que tan familiar nos resulta a nosotros en España y la Enea Americana (Typha Angustifolia) de un menor tamaño, no son en absoluto plantas que se deban usar en estanques medios cualesquiera. Son de un crecimiento extraordinariamente vigoroso, crecen rápidamente hacia todas direcciones, llegando a alturas superiores de 3,5 m. No les importa si están en aguas profundas o sobre un dedo de agua, sus potentes raíces son imparables e incontrolables. Atravesarán prácticamente cualquier material de construcción, incluso el hormigón y lonas de estanque. Si se desea usar estas plantas su estanque deberá estar construido en poliéster reforzado en fibra de vidrio, de lo contrario tarde o temprano tendrá fisuras en su estanque. Pero podemos usar otras variedades, como por ejemplo la Typha Latifolia “Variegata”, esta variedad cultivada en Japón, tiene rayas blancas longitudinales, además crece de un modo más suave y resulta sencillo mantener bajo control con un mínimo de dedicación, pero si son plantas algo más caras. Para un uso general podemos aconsejar las Eneas enanas, tal como la Typha Mínima, Typha Laxmanii, Typha Gracilis que no ofrecen ningún problema. La primera no llega a una altura superior a los 80 cm y se planta entre los -2 y -10 cm, la segunda no llega a los 90 cm y se planta entre los -3 y -18 cm, finalmente la tercera no supera el metro de altura y se planta entre -2 y -15 cm. Estas Typhas tienen todas hojas muy finas y con unos cuidados mínimos resultan muy sencillas de mantener.

Arroz Silvestre: El Arroz Silvestre (Zizania Aquatica) es una planta que resulta idónea para estanques más extensos, aunque en estanques medianos, esta desconocida planta, también resulta apropiada como planta de fondo. En el otoño es cuando más luce esta planta, con sus colores amarillos chillones que se van aclarando durante la estación hasta convertirse en blanco. La planta produce un efecto luminoso en otoño. El lugar ideal de plantación es un lugar de aguas estancadas entre -20 y -30 cm de profundidad, puede estar en media sombra, aunque es preferible que esté al sol. Por lo demás es una planta resistente a enfermedades y no exige cuidados especiales.

Las más bellas plantas de hoja ancha

Las plantas acuáticas pueden armonizar o contrastar con las líneas del estanque. Las plantas de hoja ancha no son muy comunes, pero vale la pena conocer algunas, e introducirlas en nuestro estanque, para romper con la monotonía. Los efectos ópticos que producen estas plantas son muy interesantes, puesto que estas plantas de hojas anchas destacan entre la mayoría de plantas de formas lineales. Las Saetas de Agua y los Aros Palustres se deben plantar en grupos, dando así lugar a parterres acuáticos de baja altura. Los Aros Palustres son bastante más oscuros que las Saetas de Agua, combinando ambos se pueden conseguir bellos efectos para las zonas de plantación anteriores. En estas mismas zonas quedarían muy bien un grupo de Saururos.

Saetas de Agua: A menudo son plantas olvidadas, y es comprensible, ya que su periodo de crecimiento comienza muy tarde, allá a mediados de mayo, en el momento que el periodo de plantación ya parece acabado. El nombre latino, sagitta, significa flecha, este, viene derivado de la morfología de sus hojas. Es esta curiosa forma lo que la convierte en una planta ideal para estanques decorativos, pero sus flores son otra de las razones. Existen variedades cultivadas de doble flor, pero en cualquier caso la belleza de estas queda supeditada a la de las hojas. Las Saetas se multiplican preferiblemente de un modo vegetativo. Durante el verano desarrollan unos rizomas de renuevo de unos 50 cm. Durante el invierno estos renuevos se mueren permaneciendo los rizomas, que durante la primavera tardía del año siguiente dará lugar a una nueva planta. La Saeta Común, Sagitaria Sagittifolia , es la representante euroasiática del género, crece desde la costa occidental de Europa hasta las islas más orientales de Asia. El hábitat natural de las Saetas son aguas estancadas, charcas, pantanos, corrientes suaves de agua, los suelos que prefieren son suelos fangosos de aluvión. En norteamérica podemos encontrar la Sagitaria Arifolia que tiene mucho en común con la variedad europea, asimismo la Sagitaria Latifolia es original de este continente, aunque se ha asilvestrado en el nuestro. Las Saetas deben plantarse en grandes grupos de hasta 20 ejemplares, para que luzcan con todo su esplendor, su profundidad de plantación es de -2 hasta -30 cm y prefieren los lugares soleados o de media sombra.

Saururos: El Saururus Cernuus es una planta poco conocida procedente de Norteamérica, en principio fue usada para acuarios calefactados, pero contrariamente a lo que se creía hace una veintena de años, los Saururos crecen extraordinariamente bien en los estanques, e incluso soportan bien la heladas. Se deben plantar en un lugar soleado o a media sombra a una profundidad de 0 a -30 cm. Si se utilizan cestas de agua podremos controlar con facilidad los nuevos vástagos. Las hojas en forma de corazón crecen sobre un tronco recto, al tocarla, desprende un fuerte olor. Podríamos discutir si se trata de un olor agradable o más bien,…, pestilente. Los Saururos florecen durante el verano con forma de plumones de blancas flores, que nos recuerdan, , a una cola de salamandra.

Aro Palustre: El Aro Palustre es ideal para todo tipo de estanques, sean grandes o pequeños, su cultivo resulta de lo más sencillo, y no requiere grandes cuidados. Esta planta de hojas brillantes en forma de corazón prefiere aguas quietas o con una suave corriente, su profundidad de plantación oscila entre los -4 y los -25 cm. Prefiere suelos limosos, y es conveniente colocar las macetas separadas, puesto que el Aro saldrá hacia fuera. Les gusta las zonas soleadas, florece al comienzo del verano y después suele florecer una segunda vez en otoño. Las flores no llaman demasiado la atención, pero las bayas rojas son espectaculares, estas tiene el aspecto de una frambuesa gigante, por desgracia muy venenosa, por lo tanto tenga cuidado de que el Aro esté fuera del alcance de los niños.

 

Alisma: El tamaño de los Alisma depende de muchos factores, variando de los 10 hasta los 100 cm. Desde un rizoma con forma de bulbo parten unas hojas largas en forma de cuchara. Las flores aparecen como grandes plumones y las ramificaciones laterales van produciendo como coronas. Las flores son hermafroditas y se abren desde junio hasta septiembre. La Alisma Plantago-aquatica crece en todos los continentes del hemisferio norte excepto en las zonas subárticas. Esta planta tiene un periodo vegetativo muy corto, dos meses tras la floración se liberan las semillas, para evitar una plaga lo mejor es cortar el plumon de la flor antes de que maduren las semillas. Estas plantas también se multiplican a través de los rizomas laterales que van formando. El Alisma es la primera planta que suele aparecer de forma espontánea en estanques que se acaban de construir o que se acaban de limpiar.